Las familias vuelven a confiar en llevar a sus hijos

Fuente: ABC / Escrito por: Laura Peraita

Se acerca el final de curso y la época por excelencia en la que miles de padres se preguntan qué hacer con sus hijos cuando les den las vacaciones escolares mientras ellos siguen trabajando. Lejos de asignar esta tarea de cuidados a los abuelos, los campamentos se presentan como la mejor opción en estas fechas. O no. No son pocas las familias que a estas alturas de año todavía sienten dudas de si optar por llevarles debido al temor a posibles contagios por el coronavirus. Para ellas, el vicepresidente de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), Pedro Gorrotxategi, tiene un mensaje tranquilizador:

«Sí, aconsejo que los niños acudan este verano a los campamentos; eso sí, sin olvidar las precauciones que se han establecido desde el inicio de la pandemia».

En su opinión, la mejor opción es decantarse siempre por aquellos que se celebren al aire libre, no solo porque minimizan los riesgos de contagio, sino porque considera que los niños deben estar el mayor tiempo posible en contacto con la naturaleza por todos los beneficios que les aporta.

«Lo más adecuado es que los participantes se organicen en grupos burbuja para que solo interactúen entre ellos a la hora de realizar actividades, comer o cenar, pero sobre todo a la hora de dormir, que es cuando prescindirán de su mascarilla durante mayor tiempo dentro de un recinto. Se trata de trasladar lo que hasta ahora se ha hecho en los colegios a los campamentos, con esa diferencia de que pernoctan».

El aprendizaje del protocolo en el colegio

Por esta razón, tanto si se duerme en tienda de campaña como en el interior de edificios aconseja que se haga en grupos reducidos y que se mantengan siempre las habitaciones abiertas y bien ventiladas. «Una habitación, por ejemplo, con 30 literas está claro que no podrá usarse al completo por el alto riesgo de contagio», indica.

Gorrotxategi advierte que lo importante es que los padres se informen bien de los protocolos establecidos por la organización a la que van a llevar a sus hijos y que estén tranquilos «porque los niños ya tienen un rodaje muy importante que han adquirido desde que se reiniciaron las clases escolares tras el confinamiento de marzo del año pasado. Tienen muy interiorizado lo que tienen que hacer y lo que no para evitar riesgos».

José Manuel Fernández, portavoz de la Asociación Nacional de Empresas de Actividades y Campamentos (ANEACAMP), explica que aunque el sector ha tenido unas pérdidas de facturación del 78% respecto a 2019, pasando de 43 millones a 9 millones de euros en 2020, «todo apunta a que las familias confían en los campamentos como un sitio seguro, puesto que ya llevamos un 60% de las reservas permitidas para este verano. Es cierto que la campaña de contratación va más lenta y los padres se lo están pensando más porque en otros años en mayo ya teníamos cerradas casi todas las plazas del verano».

Una de las restricciones del protocolo sanitario es que los campamentos solo pueden tener una ocupación del 75% de sus instalaciones «lo que perjudica al colectivo puesto que la adaptación de las nuevas medidas –geles, más limpieza, más monitores…– supone un incremento presupuestario de hasta un 20%, que no hemos trasladado a las familias», matiza.

Las actividades más demandadas

Hasta la fecha, los campamentos más demandados son los que incluyen pernoctación y los destinados a actividades multiaventura, de idiomas, temáticos –de música, baile, cine…–

, « las familias han apostado más que nunca por los que están situados lejos de las grandes urbes, en las zonas de la sierra y de una duración de entre 10 y 15 días».

Según el representante de este colectivo, el año pasado hubo 46 positivos registrados entre los 86.000 participantes, es decir una tasa del 0,05%.

«Somo un sector muy profesional que trabajamos con clientes muy sensibles como son los niños. Además, todos los monitores estamos acostumbrados a trabajar bajo protocolos muy estrictos para controlar a los participantes y poder, de este modo, desarrollar las actividades programas para cada día. Por ello, los nuevos protocolos que exige el Covid-19 no suponen ningún problema en el desarrollo de nuestro trabajo porque es nuestro día a día».

No obstante, los padres deben informarse bien de qué protocolos se exigen en cada campamento, puesto que hay algunas diferencias en función de la comunidad autónoma a la que vayan sus hijos.

«Lo importante es que las familias estén tranquilas y sepan que sus hijos van a estar atendidos y, sobre todo, se lo van a pasar bien en compañía de otros niños tras un año muy duro de pandemia».

José Manuel Fernández

Cómo se actúa en caso de sospecha

Cuando un niño presenta signos de un posible contagio se le aisla del grupo a una zona establecida en cada campamento. Posteriormente se le traslada al centro de salud y allí será el médico quien decida cómo actuar y si se le hace una PCR. Mientras tanto, su grupo burbuja y monitor quedarán aislados.

Si la PCR resulta positiva, el niño es evacuado y su grupo burbuja también será sometido a la prueba. Se intenta que sean los padres del niño los que vayan a recogerle para reducir la interacción del menor con otras personas.

Protocolo en caso de sospecha de Covid-19

  • Antes de acudir al campamento, los padres deben entregar una declaración responsable de que el niño no ha estado en contacto con un positivo Covid quince días antes, asegurando que su estado de salud es bueno y no tiene ningún síntoma compatible con el coronavirus.
  • A los participantes que van en autobús hasta el centro de actividades se les toma la temperatura antes de subir y se les exige el uso de mascarillas. Todos ellos son designados en grupos burbuja de 10 a 13 participantes en función de lo establecido por cada comunidad autónoma.
  • Al llegar al campamento, los monitores dan a todos los niños una charla en la que se explica todo el protocolo Covid-19 que deben seguir. Menos a la hora de comer o dormir, deben tener la mascarilla puesta aunque estén en la naturaleza. Con su grupo burbuja no hace falta mantener la distancia de seguridad, pero con los otros grupos sí.
  • Todos tienen que respetar los sitios y horarios fijos que se les asignan a la hora de desayunar, comer y cenar para que, en caso de una sospecha de contagio, sea más fácil rastrear el origen.
  • Se les toma la temperatura tres veces al día y la limpieza de baños se realiza en diversas ocasiones en cada jornada.
  • Hay un monitor por cada grupo burbuja.

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